En Innoarea Studios hemos comenzado un nuevo proyecto que nos ilusiona especialmente: la creación de una experiencia inmersiva dedicada a las bodegas subterráneas y al Aranda de Duero de 1503. Un espacio que combina tecnología, patrimonio y emoción para ofrecer a los visitantes una forma completamente nueva de descubrir la ciudad. Te contamos más acerca de este proyecto a continuación.
Un viaje inmersivo al corazón de Aranda de Duero
La experiencia está concebida como una invitación a viajar en el tiempo sin perder de vista el presente. Los visitantes recorrerán escenarios que combinan reconstrucciones históricas, proyecciones envolventes, realidad aumentada e interactivos sensoriales diseñados para conectar emocionalmente con la esencia de Aranda.
El objetivo es claro: que cada persona pueda comprender cómo la ciudad medieval sigue viva hoy en sus calles, en sus tradiciones y, especialmente, en sus bodegas subterráneas. Queremos que escuchen las campanas de 1503 y descubran que aún resuenan; que vean superponerse el plano histórico con el actual; que sientan cómo la historia se despliega ante ellos de forma natural, cercana y rigurosa. Es un viaje que no solo informa: transforma la manera de mirar la ciudad.
Aranda en 1503: una ciudad viva bajo nuestros pies
Uno de los ejes centrales de la experiencia es el plano de Aranda de 1503, una joya cartográfica que permite comprender cómo era la ciudad en pleno esplendor medieval. Gracias a las recreaciones 3D, la realidad aumentada y las comparativas interactivas, los visitantes podrán observar cómo se distribuían sus calles, qué edificios marcaban la vida cotidiana y cómo la ciudad configuraba su relación con el subsuelo.
Al superponer el mapa histórico con el plano actual, la experiencia revela una verdad fascinante: Aranda ha cambiado, sí, pero su esencia permanece. Lugares que hoy transitamos con normalidad fueron hace siglos epicentros de actividad, comercio, tradición y cultura.
Tradición vinícola: las bodegas subterráneas como identidad
Si Aranda es memoria, sus bodegas subterráneas son su lenguaje. Bajo la ciudad se extiende un entramado histórico que ha sido durante siglos el corazón de su tradición vinícola.
En esta experiencia inmersiva, los visitantes podrán adentrarse virtualmente en las bodegas reconstruidas virtualmente, caminar por sus pasillos, comprender sus usos y conocer de cerca los procesos del vino a través de hologramas y proyecciones.
La vendimia, el pisado, la fermentación o la crianza se muestran de forma visual, sencilla y evocadora, permitiendo que cualquiera experimente esta tradición de manera accesible y memorable. El objetivo no es solo mostrar cómo se hacía el vino, sino entender por qué estas bodegas han sido, y siguen siendo, una parte esencial de la identidad de Aranda.
Un espacio donde el visitante se convierte en protagonista
Este nuevo espacio inmersivo no pretende ser un museo tradicional, sino un punto de encuentro entre historia, tecnología y emoción. Cada recurso está diseñado para que el visitante descubra, toque, explore y se sienta parte activa del relato.
En Aranda de Duero, el pasado no es algo lejano: está bajo nuestros pies, en nuestras calles, en nuestras costumbres. Con esta experiencia, buscamos que cada persona que la visite salga con una mirada renovada, entendiendo que la ciudad no solo se observa… se vive. Y ahora, gracias a la tecnología, puede vivirse más cerca que nunca.
Durante los próximos meses iremos desvelando más novedades. Mientras tanto, os animamos a seguirnos de cerca para no perder detalle.


